Las primeras máquinas capaces de guardar información y almacenar datos fueron creadas en la década de los treinta, en los años previos a la Segunda Guerra Mundial. El uso de la tecnología en este momento histórico fue fundamental, pues el país con mayor desarrollo tecnológico tenía una ventaja bélica.

Estas primeras máquinas eran capaces de almacenar datos por medio de tubos de vacío, muy parecidos a los focos cálidos que se usaban antes. Una de las mayores ventajas era que ahorraban tiempo a las milicias en el envío de datos de una base militar a otra. Así surge el primer sistema de redes.

Tubo Catodico

Para los años sesenta ya se había desarrollado mucho más la tecnología y el Departamento de Defensa de Estados Unidos se armó de un grupo de investigadores y creó ARPA (Advanced Reserch Project Agency o Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada) que sería la encargada de desarrollar ARPANET, el primer sistema de interconexión de redes a través de protocolos. Éste permitió el enlace entre las computadoras.

La intención de los Estados Unidos al apresurarse a desarrollar ARPANET fue adelantarse a los rusos, que en este momento de la historia habían puesto en órbita el primer satélite.

En los años setenta la tecnología avanzaba con pequeños cambios en los códigos y en los protocolos, es así que en 1971 se enviaron los primeros correos electrónicos, gracias a estos códigos se crea el FTP, que es un código que se usa hasta el momento para la transferencia de archivos. A esto se van sumando nuevos avances y para 1993 se crea el protocolo de transmisión de datos HTTP y el lenguaje de documentos HTML, que se utiliza hasta el día de hoy para que los navegadores lean la información de las páginas web.

La innovación tecnológica en este campo siguió creciendo; cada vez más instituciones usaban la red para acelerar procesos. Sin embargo, es apenas en 1995 que surgió la World Wide Web y se creó el Internet tal como lo conocemos hoy en día.

hotmail

Hotmail en 1996

El desarrollo del internet no ha parado desde entonces y hoy en día hay smartphones que están conectados a Internet todo el tiempo; tablets que hacen más fácil el trabajo y que están conectadas a la Gran Red; televisores inteligentes que ya no dependen de un proveedor de cable ni de la señal aérea de los canales locales y películas sin cortes ni publicidad. Todo gracias al internet.

La relación del internet con la milicia y los sistemas de espionaje no ha quedado nada alejada; lo único que ha cambiado es que antes era mucho más complejo obtener información y los métodos para infiltrarse en las computadoras eran extremadamente complicados. La diferencia con lo que ocurre en nuestros días, es que ahora compartimos fotos, geoposicionamiento, información bancaria y personal, fechas de nacimiento y todo aquello que antes era privado.

Durante décadas los gobiernos gastaron enormes recursos para obtener toda la información que hoy, se los proporcionamos de forma voluntaria y gratuita. Los sistemas de control hacia los ciudadanos son cada vez más sofisticados; podemos conocer el nombre de una persona con solo tener una fotografía gracias a todas las imágenes que voluntariamente compartimos a través de redes sociales, y que permiten desarrollar constantemente un banco de imágenes gigantesco, a disposición de todo público. No hay que olvidar tampoco que entregamos nuestra información privada a grandes corporaciones sin que realmente estemos conscientes de todo lo que se puede hacer con ella. En este experimento social, podemos ver tan solo un ejemplo de los datos que entregamos sin pensar cómo a partir de ellos, cualquier persona puede tener un perfil completo de nuestros hábitos, comportamientos, emociones y movimientos.

Con este panorama, no se trata de dejar de utilizar el internet o las redes sociales, que nos sirven para compartir información, estar en contacto con nuestros allegados o acceder de forma inmediata a diferentes servicios. La idea es estar conscientes de lo que compartimos, hacer un uso adecuado de esta útil herramienta y seguir algunos consejos para mejorar la seguridad de nuestra información. Aquí les compartimos algunas recomendaciones:

  • Usar servicios de mensajería encriptada – BlackBerry o Telegram ofrecen un sistema de mensajería que no permite a terceros abrir los mensajes. En caso de que logren hacerlo, el sistema les entregará una lista de mensajes compuestos por unos y ceros, en lugar de palabras, haciendo imposible la labor de descifrar el mensaje.
  • Considerar utilizar pocas redes sociales – No está mal compartir algunos datos sobre nuestras actividades sociales o cierta información profesional, pero midamos qué es lo que hacemos público, pues no todas las personas conectadas ahí afuera tienen buenas intenciones. Hay información relacionada a los niños, los sitios que frecuentamos, el dinero que tenemos o nuestra rutina diaria, que podría ser mal utilizada y poner en riesgo nuestra seguridad.
  • Verificar los sitios de compra – Si realizamos transacciones bancarias o compras por internet asegurémonos siempre que la página sea verificada y tenga los certificados, para reconocimiento. Al inicio de la dirección debe aparecer el https:// , si no es el caso la dirección no es segura para realizar compras y menos aún para entregar nuestra información de tarjeta de cré
  • Considerar el uso de cookies – Muchas páginas web utilizan pequeños archivos denominados cookies, que se quedan en nuestra máquina, para que la próxima vez que entremos a ese sitio, éste no lea todo el contenido del servidor si no únicamente pequeñas actualizaciones. Los cookies deben ser aceptados únicamente cuando sepamos que la página es de confianza, caso contrario podríamos dejar la puerta abierta a espías informá

El internet debe facilitarnos la vida y ayudarnos con tareas que antes eran complicadas o requerían mucho tiempo o dinero, nuestra recomendación es que aprendamos a manejarlo de una manera más segura.

 

ANV

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