El aparecimiento de nuevas herramientas como los drones o cámaras voladoras, han diversificado y evolucionado la producción audiovisual. Estos aparatos son vehículos aéreos no tripulados, nacidos con fines militares después de la Segunda Guerra Mundial para explosivos, conocidos también como “la bomba volante”. Estos dispositivos han sido usados para cartografía o fines de estrategia bélicos. Sin embargo, desde hace cinco años aproximadamente, se empezó a usar como un recurso audiovisual con el Phantom de la empresa DJI, que soporta una cámara GoPro.

Estos aparatos se han adaptado al mercado y han evolucionado para habituarse al creciente ritmo del audiovisual, pero también han sido usado en otras áreas, como la de transporte, ayudando así a acortar distancias y a abaratar costos.

El recurso tecnológico que le ha provisto de alas a la cámara, ha generado un nuevo concepto en comunicación desde el aire. Funciona como complemento perfecto para las secuencias en timelapse, o para surcar los aires a vista de águila y mostrar la belleza natural desde ángulo muy difícil de llegar para el ojo humano.

El uso de este dispositivo ha generado nuevos conceptos publicitarios, artísticos y visuales, como en éste, en el que se puede ver el kamasutra desde el aire. Los grandes planos generales logran ser planos artísticos y permiten tener una visión del erotismo como arte.

Los drones permiten además una facilidad de movilidad muy útil al momento de realizar planos secuencia, como en este video en el que un ciclista desciende de una montaña a través de rampas y obstáculos.

En el campo inmobiliario, las tomas aéreas son un recurso que permite simplificar la recreación de los espacios, antes modelados en programas 3D. Se registra por ejemplo el lugar donde se levantan las edificaciones, mostrando a los posibles compradores la trascendencia de la constructora.

Los recuerdos de las bodas también quedan plasmados de un modo diferente gracias al trabajo de estas cámaras voladoras, que pueden mostrar el entorno o la decoración, la cantidad de invitados, el paisaje o ciertos detalles que se escapan a la vista. La idea, es siempre alcanzar la mayor calidad posible, con la ayuda de herramientas como rieles o dollys, para evocar las escenas más románticas de las películas de Hollywood.

Para poder entrar en los sitios más recónditos, las empresas fabricantes se han encargado de usar sensores para que los ágiles aparatos no choquen contra las paredes o crucen con cables u objetos cercanos.

En el campo de la investigación periodística, los drones también han tenido un rol fundamental; el cineasta neoyorquino Mark Devries, usó este aparato para capturar imágenes al interior de una granja de cerdos  y descubrir una piscina llena de desperdicios tóxicos. En el caso ecuatoriano, este tipo de investigaciones están restringidas por la  legislación vigente. Y es precisamente esas capacidades nuevas, que permiten llegar a donde antes era muy difícil, son las que atraen a expertos y aficionados, pues ahora existen drones, cuyo costo es accesible al público general, por lo que países como Argentina, Mexico o España ya están regulando su uso.

En Ecuador,  los canales de televisión también han incorporado a su equipo los drones, para sobrevolar las ciudades y registrar el tráfico. el clima o los atractivos turísticos.

La idea de usar un dron va más allá de obtener tomas aéreas  que pueden ser bellas por sí solas, se trata de que la imagen se enmarque en un concepto fuerte, capaz de realzar nuestra producción, de darle sentido y que se justifique dentro de una idea creativa, para que no sea un simple recurso estético poco aprovechado./EDS

 

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